México, a través de sus expertos, ha trazado los objetivos que aspira a cumplir en un plazo de 12 años y, para ello, creó el Mapa de Ruta Tecnológica de Energía Eólica en Tierra. El Mapa de Ruta es una herramienta que define algunas de las acciones a realizar para alcanzar las metas y objetivos establecidos en un horizonte de tiempo que va del año 2018 al 2030. ¿De dónde partimos? ¿Dónde esperamos estar en 2030?

 


 

En entrevista, el responsable técnico del Centro Mexicano de Innovación de Energía Eólica (Cemie-Eólico), el doctor José Manuel Franco Nava, comentó: “Es importante resaltar la necesidad de contar con estos mapas de ruta tecnológica, por lo siguiente: De acuerdo con los compromisos que ha establecido el país a nivel mundial y a las nuevas políticas energéticas que ha establecido el gobierno mexicano, a través de la Sener, es necesario realizar acciones para poder cumplir esas metas y esos compromisos. La generación de los mapas de ruta tecnológica constituye una base muy importante para cumplir con los objetivos a corto, mediano y largo plazo. De ahí, su gran importancia. Los aspectos que se visualizan en la elaboración del mapa de ruta contribuyen al mejor establecimiento de las metas dentro del país, y algunas de ellas serán dirigidas por el Cemie-Eólico”.

Aunque son muchos y muy diversos los actores que estarán involucrados para volver realidad los objetivos del país (institutos de investigación, universidades, gobierno, iniciativa privada), todos tendrán que estar en línea para que las energías renovables continúen fortaleciéndose como opción energética y como industria.

CONTEXTO NACIONAL

Como se ha dicho muchas veces, México ocupa una posición geográfica de privilegio para la generación de electricidad a partir de la fuerza del viento (como también lo está para la obtención de energía solar). Veamos: Según el mapa de ruta, estados como Oaxaca, Yucatán y Tamaulipas “han registrado velocidades de vientos mayores a 8 m/s y factores de planta cercanos al 45%, lo cual las convierte en las zonas con mayor potencial eólico en México”. Oaxaca, por ejemplo, es no sólo uno de los sitios más favorecidos por el viento dentro de México, sino del Continente Americano, particularmente la región del Istmo de Tehuantepec.

Al cierre de 2016, las centrales eólicas aportaron el 3% de generación de fuentes limpias y “se espera que, en el período 2017 al 2031 se adicionen 13.5 GW de capacidad instalada”, señala dicho documento. En los siguientes años, veremos un incremento en el número de proyectos llevados a cabo por el sector privado. De hecho, el mapa de ruta indica que, para 2030, se contempla que poco más de la mitad de la producción de energía eólica (51.9% de la capacidad adicional) provendrá de pequeños productores, seguido (con el 30.1%) de productores independientes de energía.

Para el mapa de ruta tecnológica de energía eólica, se consideró principalmente la generación de dicha energía en tierra, aunque también se tomaron en cuenta temas sobre generación distribuida y energía eólica marina. Para el doctor Franco, el mapa de ruta todavía puede crecer en un futuro, para sumar algunos temas. “Cabe mencionar que, en el Mapa de Ruta Tecnológica, se quedaron varios aspectos a incluir en el futuro: pequeños aerogeneradores, hablar sobre generación distribuida… Quedaron otros temas que seguramente se revisarán en futuros talleres o en alguna actualización del mapa de ruta. Pienso que deben considerarse también a partir de este momento, aunque aún no estén considerados esos temas en el mapa de ruta tecnológica”.

PROYECTOS ESTRATÉGICOS Y RECURSOS HUMANOS

Para el Mapa de Ruta de Energía Eólica se tomaron en cuenta varias dimensiones. Una de ellas es la estratégica, para lograr el fortalecimiento de esta industria. Aquí entran las acciones relacionadas con retos del ámbito tecnológico, que buscan resolver cuestiones operativas de las centrales eólicas en tierra para reducir los costos de operación. El Cemie-Eólico será determinante para lograr estos objetivos. En su red de 32 instituciones de investigación, educación superior y empresas privadas se desarrollan ya proyectos estratégicos de innovación e investigación necesarios para cumplir las metas.

Según el documento “Diagnóstico Tecnológico Cemie-Eólico”, la línea de centrales eoloeléctricas “predomina en la cartera de proyectos del Cemie, con siete proyectos; mientras que la línea de aerogeneradores interconectados a la red presenta cuatro proyectos”, así como dos vinculados a la formación de talento.

También son importantes las acciones habilitadoras. Entre las principales acciones identificadas como necesarias para superar retos de índole regulatorio, económico, social, de recursos humanos o ambiental, se encuentran: fortalecer la regulación para el arrendamiento de tierras, mejorar el proceso de gestión para la autorización de proyectos eólicos a través de la estandarización de procedimientos en los tres niveles de gobierno; desarrollar cadenas de suministro nacionales enfocadas en la fabricación de componentes y prestación de servicios especializados para proyectos eólicos; definir los criterios de evaluación y los mecanismos de seguimiento del impacto social adecuados a las condiciones nacionales, así como formar especialistas capacitados y certificados para diseñar, instalar, operar y dar mantenimiento a las centrales eólicas.

“Se estima que se requerirá de 135,000 especialistas en energía renovable y eficiencia energética, el 80% técnicos”, se menciona en el Mapa de Ruta. “Existen diferentes necesidades para la formación de recursos. La parte de operación y mantenimiento requerirá de un nivel de capacitación específico para operaciones y acciones de mantenimiento. Por otro lado, se requiere también de personal calificado para orientar estos esfuerzos de operación y mantenimiento a la disminución de fallas y a la disminución de acciones de mantenimiento”, comenta el doctor Franco.

CRECIMIENTO DE LA INDUSTRIA

Por último, están las acciones de soporte para el crecimiento de la industria. Éstas corresponden a retos compartidos con las otras energías renovables y tienen que ver con almacenamiento de energía, así como con la expansión de la infraestructura de transmisión y distribución de la energía eléctrica del país.

“Podemos identificar las siguientes áreas vinculadas a necesidades tecnológicas: la primera está ligada a las necesidades o retos que existen respecto de operación y mantenimiento de los desarrollos que actualmente se encuentran en el país y de los que pudieran desarrollarse de aquí a 2024. Van a proporcionar energía los siguientes 20 años. El siguiente está relacionado fundamentalmente con la forma en la que se extrae la energía de estos parques eólicos que actualmente se tienen, visualizando también cuáles serían los principales problemas que se podrían enfrentar en los parques que se estarían desarrollando”, señala el doctor Franco. “Para México va a ser muy importante, a pesar de la diversidad de la matriz energética en el país, considerando la energía solar, la energía eólica, la geotérmica, la hidráulica y la nuclear, el papel que estará jugando en el futuro la energía eólica”, concluye.

Fuentes: Mapa de Ruta Tecnológica de Energía Eólica en Tierra, Diagnóstico Tecnológico Cemie-Eólico, y entrevista con el doctor José Manuel Franco Nava, responsable técnico del CEMIE Eólico

 

 

Publicación tomada de: http://proyectofse.mx/2018/05/04/resumen-del-mapa-de-ruta-para-energia-eolica-en-tierra/